El joven Isaac lo tenía claro para decorar su habitación: le gusta el graffiti, pero legible y nada recargado; le gustan los helicópteros y quería que apareciese uno junto a uno de sus personajes favoritos; y sus colores favoritos son el granate y el azul.
Con estas premisas era difícil no acertar, por lo que el primer diseño que le enviamos a sus padres le encantó. Llegado el día de pintarlo en su habitación, tardamos poco más de dos horas, bastante menos del tiempo que él se quedó “alucinado” cuando lo vio, según nos contaron después sus padres.

¡Una habitación de Madrid más que cuenta con un graffiti personalizado!