En esta ocasión no fue el nombre del joven en el que debía aparecer en el graffiti, sino una palabra relacionada con su afición: las motos!
De este modo nos pusimos manos a la obra con un graffiti de la palabra XTREME, en colores muy sencillos pero muy resultones: gris, negro y verde con unos pequeños brillos en blanco. Esto, acompañado del dibujo de un motorista dando un salto con su moto y un fondo con formas geométricas anguladas (que le otorgan agresividad), y pequeñas líneas curvas (que dan dinamismo a la composición), se consigue un mural personalizado con el que cambia radicalmente la habitación del pequeño Julio.
Ahora este joven madrileño puede presumir de tener un graffiti personalizado en su habitación de su pasión por las motos.